Acá no se
salva nadie, ni la justicia.
Nacimos en un país más del mundo, Argentina, como un pajarito
cualquiera que viene a habitar a este planeta de locos. Rodeado de maravillas, como
las cataratas del Iguazú, una de las siete maravillas del mundo también estamos
rodeados de corruptos, como el juez
Norberto Oyarbide, o el fiscal José María Campagnoli, estamos viviendo en un
país donde se habla sobre la corrupción en todos los ámbitos: gobierno,
justicia, empresas, sindicatos. Al saber todo esto, comenzamos a dudar, es como
si una profesora le encuentra el machete a un alumno, continuará dudando de él;
a partir de esto vemos como la corrupción afecta a los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, es un fenómeno que
no tiene límites, es como las moscas, está presente en todos lados
En nuestra propia casa existen las injusticias, sobre todo si
tenemos hermanos, ni te cuento si son menores, siempre nos terminan retando por
pavadas, y sí, todo para defender al chiquitín, injusticias y más injusticias.
Así como cuando la ex – presidente anunció que se vetó con el 82% la ley móvil,
y así los jubilados lograron tener un menor salario.
Va ser muy difícil eliminarla, ya que para eso deberíamos
cambiar nuestra mentalidad, cosa que creo imposible, deberíamos dejar de hacer
favores a cambio de algo, lo tendríamos que hacer sin recibir nada, que sea
voluntad propia, así las cosas comenzarían a
cambiar de a poco; no debemos esconder nada, no debemos ser como el ex - secretario
de los Kirchner, que después de tantas macanas se arrepintió para quedar con
menor condena. Debemos ser limpios, no hacer trabajos sucios, tampoco dejar que
se realicen.
El abogado Marcelo D'Alessio, apuntado como presunto
"operador" del fiscal, le pidió a Pedro Etchebest medio millón de
dólares a cambio de no ser investigado, entienden eso? Para no ser INVESTIGADO.
Aquí podemos observar la gran corrupción en la Argentina
Mala cosa es tener
que recordar algunos valores básicos cuando una sociedad, que se supone los
tiene fuertemente incorporados, da muestras de deterioro, que empiecen a
abundar evidencias de olvido o, peor aún, de indiferencia en cuanto al respeto
a esas formas de comportamiento asociados a la moral; la honestidad, por
ejemplo.
La honestidad con lo real no
se define por sus temas, por sus procesos ni por sus lugares, sino por la
fuerza de su implicación y por sus anhelos: un anhelo de verdad, un anhelo de
nosotros y un anhelo de mundo.
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